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Hay días que se quedan grabados en la memoria colectiva de una ciudad. Días que pasan rápido, pero dejan un eco que dura mucho más. La DANA de Valencia de 2024 fue uno de esos momentos que nos cambió a todas y todos. A vecinos, comercios, voluntarios, barrios enteros….Y aunque el tiempo haya seguido su curso, en Mercado de Tapineria teníamos claro que el primer aniversario merecía un gesto especial. Algo que hablara de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que queríamos seguir siendo: comunidad.

Y qué mejor momento que Urban Trend, nuestro evento canalla de moda, cultura urbana y actividades, para montar una acción solidaria que nos saliera del alma.

Volver al barro para volver a unirnos

El pasado fin de semana, del 30 de octubre al 2 de noviembre, nuestra plaza volvió a convertirse en un punto de encuentro. Y esta vez, no era para descubrir tendencias o para comerse unos tacos (aunque eso nunca falta), sino para rendir un pequeño homenaje a la gente que sostuvo esta ciudad cuando más lo necesitaba.

Junto al colectivo La Interventora Patraix, un grupo de artistas y vecinos que fueron pura fuerza durante la tormenta, levantamos un mural colaborativo que nos tuvo siete horas dándole al pincel, al rodillo y al corazón. Este colectivo no solo fue clave entonces, sino que dos de sus miembros se conocieron justamente mientras hacían ayuda DANA como voluntarios. Y que la vida les volviera a juntar en nuestra plaza fue… bueno, uno de esos momentos que te recuerda que el arte sí que cura.

Desde primera hora había movimiento. Gente acercándose a ver cómo avanzaba el mural, turistas preguntando qué estaba pasando, peques mirando los colores con los ojos muy abiertos. Pero la magia de verdad vino cuando terminamos la pieza.

Las botas, el barro y un gesto que lo dijo todo

En cuanto el mural estuvo acabado (y precioso, por cierto), el equipo de Tapineria apareció con un cargamento muy especial: las mismas botas llenas de barro que usamos hace un año como voluntarias. Y sí, también trajimos más barro. Porque la idea era que todo aquel que pasara pudiera volver a mancharse, volver a ensuciarse las manos como símbolo de aquello que nos enseñó la tormenta: que cuando toca, el pueblo salva al pueblo.

La gente no tardó ni diez segundos en entenderlo. Niños saltando de emoción para dejar su pisada. Perros arrastrando las patas sobre la lona (sus dueños un poco menos emocionados). Bicis marcando rueda. Turistas que no tenían ni idea de qué era una DANA, pero que querían participar igual. Y vecinos que se emocionaron de verdad, contándonos sus historias, recordando dónde estaban aquel día, cómo vivieron el caos y cómo vivieron también la ola de solidaridad que vino después.

Fue un rato bonito. De esos que te devuelven un poco la fe en la especie humana. Porque aunque la DANA Valencia nos puso a prueba, también dejó claro lo que ya sabíamos: que cuando algo golpea fuerte, este pueblo se hace más pueblo.

Mural colaborativo terminado con pisadas simbólicas de barro en homenaje a la DANA Valencia y al apoyo del pueblo.

Dejar huella, literalmente

En esta acción solidaria queríamos que el gesto fuera más que simbólico. Queríamos que la gente saliera con la sensación de haber participado, aunque fuera un minuto. Por eso hablamos de dejando huella, y no solo como frase poética: cada pisada, cada trazo y cada mancha de barro pasó a formar parte del mural.

Y hubo un detalle precioso: muchos voluntarios de aquellos días pasaron por la plaza. Algunos se reconocieron. Otros nos dijeron que aquella experiencia les cambió la vida. Y es que, para quienes estuvieron al pie del cañón, la idea del apoyo a Valencia no era una frase bonita; era pura realidad.

Ver a esa gente volver a mancharse las botas fue uno de esos momentos que se quedan quietos, como en pausa. Con ese silencio raro que hay antes de aplaudir. Y cuando finalmente aplaudieron, hubo lágrimas. De las buenas.

El mural que sigue vivo

No queríamos que este mural colaborativo se quedara solo como una anécdota del Urban Trend. La Interventora Patraix tiene entre manos un proyecto precioso: abrir un nuevo centro cultural en La Petxina, un espacio para el arte, la memoria y la comunidad. Y será ahí donde se exponga el mural próximamente.

Porque al final, esta pieza es más que colores y barro. Es una historia compartida. Es un recordatorio de que la ciudad que sobrevive no es la más fuerte, sino la que más se cuida.

En palabras de una vecina que pasó por la plaza aquel día:

“Lo que la DANA arrasó, lo recompuso la gente.”

Y algo de razón no le falta.

Urban Trend, pero con corazón

Urban Trend siempre ha sido un evento para celebrar la cultura urbana, el diseño, los talentos emergentes y ese estilo gamberro que nos encanta. Pero también es un espacio desde el que contar lo que pasa en la ciudad. Lo bueno, lo malo y lo que nos atraviesa.

Por eso esta acción encajaba tan bien aquí. Porque moda y cultura también significan memoria. Y porque un evento con espíritu urbano tiene que hablar de su gente, de su barrio, de lo que nos une.

Durante esos días, además de moda, música, talleres y ambiente top, había un rinconcito en la plaza donde muchas personas se acercaban simplemente a sentir. Y eso sí que no nos lo esperábamos. Desde familias enteras que se quedaron un buen rato a charlar, hasta gente mayor que vino solo para ver el mural terminado. Todas ellas dejando su marca, su pisada o su palabra.

Proceso de pintura del mural colaborativo en Urban Trend, acción solidaria de apoyo a Valencia tras la DANA, con artistas y voluntarios del colectivo La Interventora Patraix

Un homenaje pequeño, pero hecho desde el alma

En Mercado de Tapineria no somos héroes ni heroínas ni pretendemos serlo. Pero sí creemos en las cosas que nacen desde el corazón. Y esta acción fue eso: un detalle, un gesto simbólico para recordar que la ciudad que hoy paseamos tranquila también es fruto de muchas manos anónimas que estuvieron donde había que estar.

Porque de eso va el pueblo salva al pueblo. De no olvidar. De reconocer lo que pasó. Y de construir algo bonito con ello.

Un año después, el barro se convirtió en arte. El dolor se convirtió en comunidad. Y el mural se convirtió en un recordatorio de que, al final, lo que nos salva siempre es la gente.

Nos vemos en la plaza

Gracias a todas las personas que pasaron por Mercado de Tapineria estos días. A quienes se mancharon, a quienes se emocionaron, a quienes se acercaron solo a mirar. Y, por supuesto, gracias al colectivo La Interventora Patraix por su entrega, su talento y por recordarnos que el arte también es un acto de amor.

En Mercado de Tapineria seguiremos creando espacios donde la solidaridad, la creatividad, el talento y la cultura local puedan encontrarse y tener un espacio donde poder mostrarse… y abrazarse cuando haga falta.

Porque sí:

#solselpoblesalvaelpoble

Y lo seguiremos diciendo siempre.

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